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viernes, 19 de agosto de 2011
Terror
Hoy estuve frente a la página en blanco y lo único que pude sentir fue el miedo de que fuese un espejo...
lunes, 29 de noviembre de 2010
Pesadilla
Pobre diablo ese de Polidori, mira que ocurrencia, inventarse este jueguito de escribir una novela de terror que sea capaz de ponernos los pelos de punto, hasta de parar el corazón, sólo para molestarlo. Pero quien soy yo para criticarlo, que me veo obligado a revivir a cada momento ese suceso. Yo, al único que de verdad olvidó la historia y que ahora trata de recordar, de revivir. Como dije el juego empezó por continuar la burla contra Polidori, todos sabíamos que quería ser poeta, que por eso estaba obsesionado con Byron, que lo seguía a todos lados como un perro faldero, que lo odiaba, pero amaba lo que representaba, lo que él no sería. Todos queríamos leer lo que escribiera. Mary ya con el apellido de su esposo escribió esa terrorífica historia donde jugó a ser dios. Byron y su esposo apenas esbozaron sombras en la noche, tal vez por miedo. Y Polidori… nos presentó al primero vampiro. Hablando de eso, no me he presentado, ¿debo hacerlo? creo que no es necesario, los muertos no tenemos nombre, por lo menos lo olvidamos hace mucho.
Pero algo es seguro, yo estuve ahí, riendo, jugando a sus juegos obscenos, una orgía de cuatro nunca es divertida. Bebimos y vivimos, mientras en nuestra mente se gestaban demonios. La lectura de viejos textos olvidados nos dio la excusa perfecta, para idear la burla. Al terminar la cena cada quien partió a su habitación, yo fui acompañado por una de las criadas encargada de perpetuar mi descendencia bastarda, pero viva. Cerca de las tres de la mañana lo escuche, reptando por las paredes. Observando nuestros cuerpo desnudos y húmedos. Una ser tangible, hecho de pura maldad me observaba, yo lo sabía y tenía miedo. Me levante apresurado, hice que la empleada saliera luego de encender la luz y de hacerla jurar que no diría nada bajo pena de que la asesinaría, ella entendió muy bien después de unos puñetazos. Nunca fui partidario de andarme con sutilezas como las bofetadas. Busque lo que había escuchado reptando por la pared. Como pueden imaginar: nada. Era lo normal, lo esperado, sino no sería un arquetípico cuento de terror decimonónico.
Volví a dormir y el ruido volvió, llegue a pensar que se trataba de los otros haciendo una broma. Me puse de pie, oscuridad, nada más que eso. Me senté en la cama esperando entender el mensaje oculto de ese ruido, pues definitivamente me había dado cuenta de que se trataban de susurros. Ecos que no correspondían a este mundo, a esta realidad y mucho menos a este tiempo.
Los escuché largo tiempo, al amanecer, me senté a la mesa y escribí la obra que presentaría esa noche para la lectura, después de leerla fui expulsado del círculo de amigos por lo tanto se borró mi nombre de la historia. Pero algo en su rostro me avisaba, que no me olvidarían y menos, mis letras, sus tristes finales ya los imaginaba. Se que esas palabras se habían diluido en la sangre de Polidori y alimentaban sus terribles envidias que gestaron al vampiro, mientras que a Mary le asentaron la depresión que la llevaría a crear su monstruo, ambos hijos míos y de ese susurro en la noche. Todos conocemos el final de esos pobres desgraciados, el mío por otra parte se mezcló con el olvido.
Pero algo es seguro, yo estuve ahí, riendo, jugando a sus juegos obscenos, una orgía de cuatro nunca es divertida. Bebimos y vivimos, mientras en nuestra mente se gestaban demonios. La lectura de viejos textos olvidados nos dio la excusa perfecta, para idear la burla. Al terminar la cena cada quien partió a su habitación, yo fui acompañado por una de las criadas encargada de perpetuar mi descendencia bastarda, pero viva. Cerca de las tres de la mañana lo escuche, reptando por las paredes. Observando nuestros cuerpo desnudos y húmedos. Una ser tangible, hecho de pura maldad me observaba, yo lo sabía y tenía miedo. Me levante apresurado, hice que la empleada saliera luego de encender la luz y de hacerla jurar que no diría nada bajo pena de que la asesinaría, ella entendió muy bien después de unos puñetazos. Nunca fui partidario de andarme con sutilezas como las bofetadas. Busque lo que había escuchado reptando por la pared. Como pueden imaginar: nada. Era lo normal, lo esperado, sino no sería un arquetípico cuento de terror decimonónico.
Volví a dormir y el ruido volvió, llegue a pensar que se trataba de los otros haciendo una broma. Me puse de pie, oscuridad, nada más que eso. Me senté en la cama esperando entender el mensaje oculto de ese ruido, pues definitivamente me había dado cuenta de que se trataban de susurros. Ecos que no correspondían a este mundo, a esta realidad y mucho menos a este tiempo.
Los escuché largo tiempo, al amanecer, me senté a la mesa y escribí la obra que presentaría esa noche para la lectura, después de leerla fui expulsado del círculo de amigos por lo tanto se borró mi nombre de la historia. Pero algo en su rostro me avisaba, que no me olvidarían y menos, mis letras, sus tristes finales ya los imaginaba. Se que esas palabras se habían diluido en la sangre de Polidori y alimentaban sus terribles envidias que gestaron al vampiro, mientras que a Mary le asentaron la depresión que la llevaría a crear su monstruo, ambos hijos míos y de ese susurro en la noche. Todos conocemos el final de esos pobres desgraciados, el mío por otra parte se mezcló con el olvido.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Lágrimas
Lo que tú no entiendes, niño, es que los hombres que a mí me gustan no saben llorar. Dijo la Dragh Queen, con un tono tan carente de emoción que al escucharla el hombre que inútilmente se pintaba lágrimas en los ojos, dejó de hacerlo y resignado volvió a casa.
viernes, 30 de octubre de 2009
Errores
En Marte no debemos cometer los mismos errores que cometimos en la Luna. Ese levantamiento le costo mucho al Gran Gobierno Hegemonizado de la tierra, la Luna obtuvo su independencia, no permitiremos que vuelva a suceder. En Marte, debemos imponer mano dura, acabar de raíz con cualquier tipo de pensamiento subversivo. Seguiremos el sabio ejemplo de nuestros ancestros; antes de que cualquier colono ponga un pie en el planeta rojo deben ser fundadas dos grandes televisoras que trasmitan sin descanso, y en cada hogar debe existir un aparato receptor, sin excepción. Bajo pena de muerte.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Casualidades
El auto salió del estacionamiento del hospital. Un segundo después un guardia corría para alcanzarlo con la olvidada mochila en la mano, la niña la echara de menos, pensó. La mujer lo vio por el espejo retrovisor, maldijo y pisó el acelerador. Un minuto después el policía se convertía en héroe y la única victima de la explosión.
viernes, 11 de septiembre de 2009
... y otros demonios
Cuando me dijeron que si alguna vez quería ganar un concurso o ser publicado en alguna revista, la que fuera, debía escribir un cuento que hablara sobre lo que todos escriben: vergas y coños, dijo mi amigo asintiendo con una enorme mueca de seguridad propia de quien ya ha ganado un premio por escribir sobre eso, vergas y coños. Efectivamente Raúl hace un año había ganado el premio de la escuela por escribir una novelita de una pareja de lesbianas de la alta sociedad que terminan por cambiar sus gustos a los heterosexuales después de hacer el amor con extraños visitantes extraterrestres con súper poderes sexuales, quienes al final del libro se descubren como choferes de combie. Los críticos vieron la fuerza expresiva que tenía su obra y alabaron su compromiso de combate social al derribar y desenmascarar los status quo dominantes. A mi simplemente me pareció pornografía, incluso mala, en eso de criticar porno yo era experto. Me la pasaba viendo ese tipo de producciones día y noche desde que me había divorciado de Andrea.
Anímate y veras, tú tienes un chingo de experiencia en eso, me dio unos golpes de apoyo en la espalda y se bebió la cerveza que quedaba de un trago, sólo tienes que escoger un buen tema, algo que sea escandaloso, por ejemplo escribe de la vida de alguien que se masturba viendo el animal planet o de un tipo que esta obsesionado por los coños de mujeres negras y que terminen robándole o matándolo, algo así, tú me entiendes, escandaloso, bueno, te dejo. Terminó de decir mientras tiraba un billete de 20 varos para cubrir el importe de 6 cervezas que había bebido, lamentablemente yo no lo noté hasta que llegué a la número 8 y quise salir del lugar.
Obviamente no cubrí la cuota, intenté dejar mi celular en prenda, el encargado, ya bastante borracho y moto, su ropa apestaba, gritó: ¡Estoy hasta la madre de gente como tú, hijo de la chingada! ¡Pártanle su madre! Le dijo a los meseros, me sacaron a la calle y de no haber pasado una patrulla, juro que me hubiera chingado a los tres, eso pasa cuando crees que los meseros hacen lo mismo que un buen golpeador, sobre todo cuando los meseros son un montón de muchachos de prepa sobre explotados. Terminé en la cárcel, rumiando mi coraje, le dije a los policías que no había quien me sacara y como ni el dueño ni los apenados y apaleados meseros me levantaron cargos pasé mis tres días en la delegación por desorden en la vía pública.
Tiempo necesario para poder reflexionar y construir una buena historia de vergas y coños, siempre me he querido ir de vacaciones, pensé, este es buen momento. Experiencia, me había dicho Raúl. Mis dos novias anteriores a Andrea por extraño que parezca, después de terminar conmigo se habían convertido en lesbianas. Escribir sobre eso no era buena idea, me imagino lo que dirían de mí cuando se publicara, tarde o temprano alguno de mis amigos lo descubriría y las burlas serían eternas, ya los imagino diciendo, pinche mono eres tan guey que las vuelves tortillas, definitivamente debía de cambiar de amigos.
La primera me había dejado por una chava que acababa de hacer un doctorado en herbolaría en la sierra con algunos chamanes, que según ella, conocían el universo y habían viajado por él, lo único que conocían era la manera de bajarles el varo y acostarse con ellas, el caso es que mi novia estuvo maravillada con ella durante una fiesta, la susodicha preparó un montón de peyote y yo terminé en urgencias, intoxicado y ni siquiera había alucinado, la que sí alucino, efectivamente, fue mi novia. Al año de que me dejo me enteré que habían terminado después de que en una sobre dosis, ambas habían compartido la cama, pero del hospital.
Mi segunda novia, fue todo lo contrario me dejo por una mujer con bastante dinero y bastante guapa. Meses después me seguía masturbando pensando en ellas dos juntas. No hubo engaño, ni lo descubrí de mala manera, sólo me dijo, me he enamorado de otra persona, es una mujer y es…, yo no objete nada y mi única suplica fue que se grabaran alguna vez y me reglaran el video, a lo que respondió mandándome directito a la chingada. Al poco el marido de la mujer se enteró de la infidelidad, pero quién es capaz de entender esto del deseo, no hay dudad de que es fluctuante, en vez de hacer un escándalo ahora son uno de los principales defensores del poli amor, y de las familias no convencionales, lo último que supe es que darían un discurso en la cámara de senadores.
Andrea era otra cosa, la mujer de quien más me he enamorado en toda mi vida, la más hermosa y bella, tanto por fuera como por dentro. Era todo lo que había pedido, o al menos eso creía. La relación fue muy diferente y no tuvimos sexo hasta por lo menos dos años después, ella quería que fuera hasta después de la boda. Cuando me lo dijo, yo sólo pude pensar… Estás pero bien pendeja. Pero al poco tiempo me di cuenta que ese cuerpo, esas maneras y esa forma de cocinar valían la pena. Durante el primer año gasté una buena parte de mi quincena en los muebles, preparativos, quedar bien con su familia y putas. El segundo año lo pase pagando, otra mayor parte de mi quincena, en un tratamiento contra una infección que agarré en cierto burdel de la ciudad.
Al fin se cumplió mi anhelado sueño, la noche de bodas sucedió por primera vez después de que sudamos y nos corrimos un sinfín de veces, de que mis dedos entraron por cada agujero de su cuerpo, de que nos bebimos hasta quedar agotados, exhaustos y felices. No sólo había valido la pena esperar, había sido muchas veces mejor. No podía creer todo lo que estaba sucediendo, era feliz como nunca había sido. La abracé y ella se durmió sobre mi pecho.
El primero pensé que era normal, incluso el segundo, me conformé con el tercero y pensé que tal vez sólo se tratase de los nervios, la cuarta, quinta y sexta flatulencia que habían ido en aumento me desconcertaron, sólo será esta noche, recuerdo que pensé, tristemente no fue la única, cada noche se repitió durante un mes. A las dos semanas el sexo perdió el encanto y apenas podía dormir. En el trabajo me despidieron y la única forma en que podía dormir era emborrachándome hasta los huesos. El olor era insoportable, parecía impregnar la habitación y no sabía como era posible que ella no despertara con tremendo escándalo. Cuando hablé con ella de que teníamos un problema ella sólo argullo que se trataba de una excusa, que era impotente y que de seguro tenía una amante.
Por lo menos pude volver a dormir cuando me mude al sofá, al final del segundo mes todo terminó, los papeles del divorcio me devolvieron a la realidad, me sentí derrotado, sin empleo y sin mujer por algo tan trivial como unos pedos. Lo único que me reconfortó fue la larga bocanada de aire que aspiré cuando finalmente el abogado de ella me dejo en la calle, a los dos meses ella se casó con él y yo terminé en la cárcel pensando en que escribir. Salí a los tres días estaba totalmente perdido lo único que había hecho en tres meses era ver porno y beber en ese momento como un ángel Raúl se comunicó conmigo, te conseguí chamba, me dijo antes de que yo le mentara la madre, ¿Te gustaría hacer reseñas para películas porno que se enviaban al extranjero?, los films viajaban a Europa con la etiqueta de exóticas del tercer mundo. En un viaje por España, pagado por la productora, conocí a mi segunda esposa y a las ladillas.
Anímate y veras, tú tienes un chingo de experiencia en eso, me dio unos golpes de apoyo en la espalda y se bebió la cerveza que quedaba de un trago, sólo tienes que escoger un buen tema, algo que sea escandaloso, por ejemplo escribe de la vida de alguien que se masturba viendo el animal planet o de un tipo que esta obsesionado por los coños de mujeres negras y que terminen robándole o matándolo, algo así, tú me entiendes, escandaloso, bueno, te dejo. Terminó de decir mientras tiraba un billete de 20 varos para cubrir el importe de 6 cervezas que había bebido, lamentablemente yo no lo noté hasta que llegué a la número 8 y quise salir del lugar.
Obviamente no cubrí la cuota, intenté dejar mi celular en prenda, el encargado, ya bastante borracho y moto, su ropa apestaba, gritó: ¡Estoy hasta la madre de gente como tú, hijo de la chingada! ¡Pártanle su madre! Le dijo a los meseros, me sacaron a la calle y de no haber pasado una patrulla, juro que me hubiera chingado a los tres, eso pasa cuando crees que los meseros hacen lo mismo que un buen golpeador, sobre todo cuando los meseros son un montón de muchachos de prepa sobre explotados. Terminé en la cárcel, rumiando mi coraje, le dije a los policías que no había quien me sacara y como ni el dueño ni los apenados y apaleados meseros me levantaron cargos pasé mis tres días en la delegación por desorden en la vía pública.
Tiempo necesario para poder reflexionar y construir una buena historia de vergas y coños, siempre me he querido ir de vacaciones, pensé, este es buen momento. Experiencia, me había dicho Raúl. Mis dos novias anteriores a Andrea por extraño que parezca, después de terminar conmigo se habían convertido en lesbianas. Escribir sobre eso no era buena idea, me imagino lo que dirían de mí cuando se publicara, tarde o temprano alguno de mis amigos lo descubriría y las burlas serían eternas, ya los imagino diciendo, pinche mono eres tan guey que las vuelves tortillas, definitivamente debía de cambiar de amigos.
La primera me había dejado por una chava que acababa de hacer un doctorado en herbolaría en la sierra con algunos chamanes, que según ella, conocían el universo y habían viajado por él, lo único que conocían era la manera de bajarles el varo y acostarse con ellas, el caso es que mi novia estuvo maravillada con ella durante una fiesta, la susodicha preparó un montón de peyote y yo terminé en urgencias, intoxicado y ni siquiera había alucinado, la que sí alucino, efectivamente, fue mi novia. Al año de que me dejo me enteré que habían terminado después de que en una sobre dosis, ambas habían compartido la cama, pero del hospital.
Mi segunda novia, fue todo lo contrario me dejo por una mujer con bastante dinero y bastante guapa. Meses después me seguía masturbando pensando en ellas dos juntas. No hubo engaño, ni lo descubrí de mala manera, sólo me dijo, me he enamorado de otra persona, es una mujer y es…, yo no objete nada y mi única suplica fue que se grabaran alguna vez y me reglaran el video, a lo que respondió mandándome directito a la chingada. Al poco el marido de la mujer se enteró de la infidelidad, pero quién es capaz de entender esto del deseo, no hay dudad de que es fluctuante, en vez de hacer un escándalo ahora son uno de los principales defensores del poli amor, y de las familias no convencionales, lo último que supe es que darían un discurso en la cámara de senadores.
Andrea era otra cosa, la mujer de quien más me he enamorado en toda mi vida, la más hermosa y bella, tanto por fuera como por dentro. Era todo lo que había pedido, o al menos eso creía. La relación fue muy diferente y no tuvimos sexo hasta por lo menos dos años después, ella quería que fuera hasta después de la boda. Cuando me lo dijo, yo sólo pude pensar… Estás pero bien pendeja. Pero al poco tiempo me di cuenta que ese cuerpo, esas maneras y esa forma de cocinar valían la pena. Durante el primer año gasté una buena parte de mi quincena en los muebles, preparativos, quedar bien con su familia y putas. El segundo año lo pase pagando, otra mayor parte de mi quincena, en un tratamiento contra una infección que agarré en cierto burdel de la ciudad.
Al fin se cumplió mi anhelado sueño, la noche de bodas sucedió por primera vez después de que sudamos y nos corrimos un sinfín de veces, de que mis dedos entraron por cada agujero de su cuerpo, de que nos bebimos hasta quedar agotados, exhaustos y felices. No sólo había valido la pena esperar, había sido muchas veces mejor. No podía creer todo lo que estaba sucediendo, era feliz como nunca había sido. La abracé y ella se durmió sobre mi pecho.
El primero pensé que era normal, incluso el segundo, me conformé con el tercero y pensé que tal vez sólo se tratase de los nervios, la cuarta, quinta y sexta flatulencia que habían ido en aumento me desconcertaron, sólo será esta noche, recuerdo que pensé, tristemente no fue la única, cada noche se repitió durante un mes. A las dos semanas el sexo perdió el encanto y apenas podía dormir. En el trabajo me despidieron y la única forma en que podía dormir era emborrachándome hasta los huesos. El olor era insoportable, parecía impregnar la habitación y no sabía como era posible que ella no despertara con tremendo escándalo. Cuando hablé con ella de que teníamos un problema ella sólo argullo que se trataba de una excusa, que era impotente y que de seguro tenía una amante.
Por lo menos pude volver a dormir cuando me mude al sofá, al final del segundo mes todo terminó, los papeles del divorcio me devolvieron a la realidad, me sentí derrotado, sin empleo y sin mujer por algo tan trivial como unos pedos. Lo único que me reconfortó fue la larga bocanada de aire que aspiré cuando finalmente el abogado de ella me dejo en la calle, a los dos meses ella se casó con él y yo terminé en la cárcel pensando en que escribir. Salí a los tres días estaba totalmente perdido lo único que había hecho en tres meses era ver porno y beber en ese momento como un ángel Raúl se comunicó conmigo, te conseguí chamba, me dijo antes de que yo le mentara la madre, ¿Te gustaría hacer reseñas para películas porno que se enviaban al extranjero?, los films viajaban a Europa con la etiqueta de exóticas del tercer mundo. En un viaje por España, pagado por la productora, conocí a mi segunda esposa y a las ladillas.
martes, 18 de agosto de 2009
(Sin) Sentido
Cuando el resorte de la cama se acomodó, produjo una vibración que él sintió en el pie, entonces supo que todo estaba en orden. Que el reloj, con su ruido monótonamente centenario, se encontraba supeditado a un orden universal en intima relación con la respiración de la mujer dormida a su lado. El ruido de la calle y cada segundo en que el semáforo cambiaba de color, relacionados con los pasos que había tardado esa noche en llegar a casa. Todo tenía una razón, era parte de un todo maravilloso. De un sentido que escapaba a él. Por lo tanto, todo lo que acababa de hacerle a esa mujer, era parte de los titulares que aparecerían al otro día, de la psicosis necesaria de la ciudad, en fin, del supremo orden.
lunes, 10 de agosto de 2009
Blogstar
Esa triste mañana, por lo menos para él, lo supo con seguridad. Todas esas horas sentado frente al monitor tecleando las anécdotas más humillantes que enriquecían su vida, los razonamientos más sesudos que fue capaz de tener, y que sólo le produjeron dolor de cabeza, todos lo videos de gente lastimándose, autos colisionando, la música y todo lo que se le había ocurrido, no habían servido para nada. Nunca sería un blogstar. Una tristeza pesada se le cargó en el corazón, nada en la calle lo animó, todo parecía tan gris, tan irreal. Esa tarde escribió en todos los blogs de gente que sí había logrado su sueño. A modo de despedida colocó sendos mensajes, esperando al menos tener un comentario de solidaridad. Por la noche se consiguió una cuerda en el mercado negro chino, al parecer venía directo de un juego de rol, encontró el giga más alto que pudo y colgó su avatar, cuyo cuello hizo un ruido de bytes al romperse. Ningún comentario quedó grabado en su cripta.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Box
El lugar esta lleno. Un muchacho reclama a su abuelo el número de seguro social, el hombre señala con el índice su oído y después lo mueve diciendo que no, es obvio que no escucha nada, parece ser que su nieto no entiende ningún otro lenguaje que las palabras, el joven se desespera me mira y me sonríe buscando mi aprobación. No respondo, ni con una sonrisa, ni un leve movimiento de mi cabeza, parece que tampoco entiende mi desdén. Al fin el hombre viejo saca una credencial, el nieto la toma y desaparece por los pasillos que llevan al sótano del hospital.
De un consultorio sale una joven doctora, bajo la bata trae una blusa roja de seda, y una falda negra, es guapa, me mira un segundo y desaparece en otro consultorio, ¿me sonrió? ¿De verdad me miró? ¿Qué hago aquí? Debería estar entrenando, la pelea es en una semana, perdí las dos anteriores. La primera con ese pendejo de Julián Ordoñez, tenía unas ganas enormes de partirle la madre, en el gimnasio siempre se está burlando. No se merece ni las cicatrices que tiene, que realmente son pocas. Por ahí dicen que es la vieja de uno de los directivos, tiene varo pero nadie sabe de donde lo saca. No es hijo del barrio, como nosotros.
La segunda la perdí contra el Gallito, igual por culpa de otro pendejo, yo. Viene el representante y me dice que todo está arreglado para que yo gane, que me lo tome con calma. Ha sido de las peores madrizas que me han dado, yo esperando que él se caiga, y él sabiendo muy bien que no había entrenado nada. La pelea estaba arreglada pero no a mi favor, mi entrenador sabía pero no me dijo nada, es normal en el box, es lo que yo llamo lo cotidiano, es lo que nos desgasta, nos vuelve locos poco a poco, como a Chávez que hasta a martillazos agarró su casa porqué creía que le estaban haciendo brujería.
Pero lo peor, es que ese, es el mejor de los casos, a veces lo cotidiano nos pega un buen zurdazo en la quijada con toda su fuerza, con el peso de muchos años, de muchos como yo, de tardes de entrenamiento inútil, de trampas, de mentiras, de esconder secretos. Caemos a la lona y ya no nos levantamos, ni después de diez, ni de quince, ni aunque que el referí cuente hasta diez millones, nunca, ya no nos volvemos a levantar y ahora sí, como dicen, colgamos los guantes. Entonces nos encontramos con lo cotidiano en su forma más terrible.
La sala de espera está cada vez más llena, el lugar se va convirtiendo en un caos, la gente sentada parece estar dispuesta a esperar por siempre, los que están de pie tocan a los consultorios y alguien les abre y desaparece sin dicerles nada. De vez en cuando una puerta se abre una voz llama a alguien, esa persona desaparece en el consultorio, no he visto a nadie regrese. Parece ser que a nadie le importa, o le extraña, bueno la burocracia es así.
También alcanzo a ver a una enfermera que atiende desde un escritorio, pero por más que me esfuerzo no puedo ver sus piernas, ¿qué hago aquí? Hoy vi al viejo, “que tengas suerte” me dijo, qué paso hoy, estoy seguro que salí a entrenar, justo antes de salir a correr le pedí al viejo que me contara una de sus historias de boxeadores, “ya no existen las historias de boxeadores, todas ya se han contado” eso me dejo confuso, él siempre esta contando sus cuentos, se dedica a barrer el gimnasio, aunque siempre está asqueroso, ha visto a cada campeón de esta ciudad, a todos los que han podido serlo y por algo no pudieron, desde drogas, hasta que simplemente les dio hueva seguir entrenando o se murieron de hambre en el camino, siempre hablando de boxeadores muertos.
Alguien platica sobre la pelea anterior en la que me madrearon, dicen que todo estuvo arreglado que yo me caí, eso no es verdad, me engañaron, uno se ríe la risa es igual a la de mi hermano, “lo acribillaron” escucho a mi padre, me pongo de pie, camino “tenía corazón, quería ganar, por eso aguantó, por eso lo mataron” que coño pasa, no entiendo nada, estoy asustado, quién está hablando, “la federación va a pagar el funeral, si firmamos un papel que dice que fue al doctor un día antes y que todo estaba bien y pues la verdad necesitamos el dinero, y pues …” Un consultorio se abre y gritan mi nombre, me levanto, las piernas me pesan como si hubiera corrido durante muchas horas y después me subiera al ring, cuando llego al consultorio, ya entendí desde hace mucho que esta pasando.
De un consultorio sale una joven doctora, bajo la bata trae una blusa roja de seda, y una falda negra, es guapa, me mira un segundo y desaparece en otro consultorio, ¿me sonrió? ¿De verdad me miró? ¿Qué hago aquí? Debería estar entrenando, la pelea es en una semana, perdí las dos anteriores. La primera con ese pendejo de Julián Ordoñez, tenía unas ganas enormes de partirle la madre, en el gimnasio siempre se está burlando. No se merece ni las cicatrices que tiene, que realmente son pocas. Por ahí dicen que es la vieja de uno de los directivos, tiene varo pero nadie sabe de donde lo saca. No es hijo del barrio, como nosotros.
La segunda la perdí contra el Gallito, igual por culpa de otro pendejo, yo. Viene el representante y me dice que todo está arreglado para que yo gane, que me lo tome con calma. Ha sido de las peores madrizas que me han dado, yo esperando que él se caiga, y él sabiendo muy bien que no había entrenado nada. La pelea estaba arreglada pero no a mi favor, mi entrenador sabía pero no me dijo nada, es normal en el box, es lo que yo llamo lo cotidiano, es lo que nos desgasta, nos vuelve locos poco a poco, como a Chávez que hasta a martillazos agarró su casa porqué creía que le estaban haciendo brujería.
Pero lo peor, es que ese, es el mejor de los casos, a veces lo cotidiano nos pega un buen zurdazo en la quijada con toda su fuerza, con el peso de muchos años, de muchos como yo, de tardes de entrenamiento inútil, de trampas, de mentiras, de esconder secretos. Caemos a la lona y ya no nos levantamos, ni después de diez, ni de quince, ni aunque que el referí cuente hasta diez millones, nunca, ya no nos volvemos a levantar y ahora sí, como dicen, colgamos los guantes. Entonces nos encontramos con lo cotidiano en su forma más terrible.
La sala de espera está cada vez más llena, el lugar se va convirtiendo en un caos, la gente sentada parece estar dispuesta a esperar por siempre, los que están de pie tocan a los consultorios y alguien les abre y desaparece sin dicerles nada. De vez en cuando una puerta se abre una voz llama a alguien, esa persona desaparece en el consultorio, no he visto a nadie regrese. Parece ser que a nadie le importa, o le extraña, bueno la burocracia es así.
También alcanzo a ver a una enfermera que atiende desde un escritorio, pero por más que me esfuerzo no puedo ver sus piernas, ¿qué hago aquí? Hoy vi al viejo, “que tengas suerte” me dijo, qué paso hoy, estoy seguro que salí a entrenar, justo antes de salir a correr le pedí al viejo que me contara una de sus historias de boxeadores, “ya no existen las historias de boxeadores, todas ya se han contado” eso me dejo confuso, él siempre esta contando sus cuentos, se dedica a barrer el gimnasio, aunque siempre está asqueroso, ha visto a cada campeón de esta ciudad, a todos los que han podido serlo y por algo no pudieron, desde drogas, hasta que simplemente les dio hueva seguir entrenando o se murieron de hambre en el camino, siempre hablando de boxeadores muertos.
Alguien platica sobre la pelea anterior en la que me madrearon, dicen que todo estuvo arreglado que yo me caí, eso no es verdad, me engañaron, uno se ríe la risa es igual a la de mi hermano, “lo acribillaron” escucho a mi padre, me pongo de pie, camino “tenía corazón, quería ganar, por eso aguantó, por eso lo mataron” que coño pasa, no entiendo nada, estoy asustado, quién está hablando, “la federación va a pagar el funeral, si firmamos un papel que dice que fue al doctor un día antes y que todo estaba bien y pues la verdad necesitamos el dinero, y pues …” Un consultorio se abre y gritan mi nombre, me levanto, las piernas me pesan como si hubiera corrido durante muchas horas y después me subiera al ring, cuando llego al consultorio, ya entendí desde hace mucho que esta pasando.
miércoles, 23 de julio de 2008
Congreso
El último congreso de literatura de nuestra afamada casa de estudios se engalanó con la presencia de prestigiosos investigadores, pero uno resaltó entre todos; el recién laureado con el Doctoris Honoris Causa, Paul Elo, el gran escritor de la nueva ola de literatura moderna, los libros de auto-ayuda. Desde que hace algunos años los estudios de literatura abandonaron los intricados, pretenciosos y rebuscados textos para dedicarse a la literatura que de verdad se consumía, la autoayuda, los recetarios, las biografías de actores de televisión y cómo olvidar la famosa tesis doctoral sobre la guía telefónica, donde el análisis semiótico alcanzo nuevos niveles en su camino a su consolidación como ciencia.
Hubo un momento en que la literatura confundía, nos invadía de dudas, planteaba más preguntas que respuestas pero en este momento de la humanidad no podemos perder tiempo buscando respuestas, sólo nos queda la comida rápida, las películas que se descargan en la computadora, no el cine, en resumidas cuentas vivimos en una sociedad moderna y la antigua literatura no servía en este mundo moderno.
Se intentaron muchos medios para acabar con la literatura, la televisión fue una herramienta sumamente útil, pero lo que definitivamente puso el clavo al ataúd fue atacarla desde dentro, ofreciendo lo que la gente quería, poner a su servicio a los escritores, no se tenían que quemar los libros, sino olvidar, afortunadamente el proceso fue lento pero seguro, y al final triunfamos y este congreso es la muestra perfecta del triunfo oficial de la trivialidad, del mundo moderno sobre la historia, cuyo fin ha llegado.
La primera mesa “Importancia del Chavo del 8 en la unión latinoamericana” se caracterizo por su valor científico y sus grandes aportaciones a la concepción de un nuevo y único continente. La segunda mesa “Aportación del teleguía a la multicultis” exploró cómo la televisión crea nuevos comerciales donde se muestra el respeto a las culturas indígenas, tan diferentes a la nuestra y lo felices que son viviendo en reservaciones, donde producen esa bonita ropa y joyería que se compra para ayudarles en sus pobres vidas.
Esa tarde tuvo cierre de oro cuando el Doctor Paulo pronunció su gran discurso donde se ponderó la importancia de tener guías que nos digan cómo vivir, de la importancia de la educación para aplastar esa terrible peste que es la duda, que es el cambio, también se dijeron cosas importantes sobre la gran aportación del gobierno y dio la gran noticia de que este destinara 3.5 del producto interno bruto a la educación para que se mantengan los estándares actuales.
Aún así, cómo siempre, no todo puede ser perfecto y la gran conferencia se vio interrumpida por un joven que se puso de pie y recitó algunos versos que por su carácter subversivo, la policía se vio obligada a actuar sometiendo al joven y sacándolo del recinto. Los versos hacían referencia a un hombre y su gato que había sido atropellado y su recuperación, claro todo esto no tuvo ningún sentido.
Esperemos que esto no se repita, por el bien del congreso, que terminó este día con el estruendoso aplauso ovacionando al escritor y siendo un presagio de lo que nos espera el próximo año.
Hubo un momento en que la literatura confundía, nos invadía de dudas, planteaba más preguntas que respuestas pero en este momento de la humanidad no podemos perder tiempo buscando respuestas, sólo nos queda la comida rápida, las películas que se descargan en la computadora, no el cine, en resumidas cuentas vivimos en una sociedad moderna y la antigua literatura no servía en este mundo moderno.
Se intentaron muchos medios para acabar con la literatura, la televisión fue una herramienta sumamente útil, pero lo que definitivamente puso el clavo al ataúd fue atacarla desde dentro, ofreciendo lo que la gente quería, poner a su servicio a los escritores, no se tenían que quemar los libros, sino olvidar, afortunadamente el proceso fue lento pero seguro, y al final triunfamos y este congreso es la muestra perfecta del triunfo oficial de la trivialidad, del mundo moderno sobre la historia, cuyo fin ha llegado.
La primera mesa “Importancia del Chavo del 8 en la unión latinoamericana” se caracterizo por su valor científico y sus grandes aportaciones a la concepción de un nuevo y único continente. La segunda mesa “Aportación del teleguía a la multicultis” exploró cómo la televisión crea nuevos comerciales donde se muestra el respeto a las culturas indígenas, tan diferentes a la nuestra y lo felices que son viviendo en reservaciones, donde producen esa bonita ropa y joyería que se compra para ayudarles en sus pobres vidas.
Esa tarde tuvo cierre de oro cuando el Doctor Paulo pronunció su gran discurso donde se ponderó la importancia de tener guías que nos digan cómo vivir, de la importancia de la educación para aplastar esa terrible peste que es la duda, que es el cambio, también se dijeron cosas importantes sobre la gran aportación del gobierno y dio la gran noticia de que este destinara 3.5 del producto interno bruto a la educación para que se mantengan los estándares actuales.
Aún así, cómo siempre, no todo puede ser perfecto y la gran conferencia se vio interrumpida por un joven que se puso de pie y recitó algunos versos que por su carácter subversivo, la policía se vio obligada a actuar sometiendo al joven y sacándolo del recinto. Los versos hacían referencia a un hombre y su gato que había sido atropellado y su recuperación, claro todo esto no tuvo ningún sentido.
Esperemos que esto no se repita, por el bien del congreso, que terminó este día con el estruendoso aplauso ovacionando al escritor y siendo un presagio de lo que nos espera el próximo año.
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