Respiro con trabajo, ella me contempla con un extraño aire de resignación, incluso apatía, el hecho de estar frente a mí no le produce nada, tal vez, sólo una ligera curiosidad. No se mueve. Qué le podría importar a un ser como ella un hombre que se pierde en los desiertos por unos días y se siente acabado, para quien es imposible sobrevivir. Nos separan años, lustros y décadas, ella lo sabe, yo lo voy entendiendo, aun así es algo vivo y me da gusto verla.
Los antiguos chinos creían que el mundo descansaba sobre uno de estos seres ¿o cuatro? también creían que el destino se podía leer en su caparazón. Ella parece adivinar mi pensamiento y se gira. Aunque de principio me siento ridículo, me concentro en los hexágonos de su dura cubierta. No lo logro traducir nada, pero sé muy bien que algo está escrito, confundo de momentos las líneas, me parece otro desierto pero este construido de letras, de letras de otra lengua que alguna vez leí, me habla de una ciudad, una ciudad vieja, ciudad perdida, no me habla de oasis. Ciudades que antiguas que viajeros visitaron para no volver, ya sea por que en sus calles encontraron el amor o por que un traidor a mansalva les dejó caer una viga, y de esta forma el viajero encontró su destino; Seguir viajando.
La tortuga vuelve a caminar, yo me pongo de pie, ahora sé hacía donde queda la ciudad pero aun es largo viaje, más después de la tormenta, aparte de eso me siento débil, busco mi cantimplora. Recuerdo que nunca traje una.
domingo, 5 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
Crónica desde el desierto II
La ciudad aun está muy lejos cuando en el horizonte la veo venir hacía mí. Gigantesca y blanca, del color de los huesos, nubes caídas en desgracia, condenadas al infierno del desierto, arrastrándose y creciendo de la arena que las consume. Por un segundo intento evitarla, ponerme a salvo, sé muy bien que es inútil, como decía algún libro, la tormenta viene adentro. Cierro los ojos y tapo mis oídos.
Me golpea y me derriba con toda su fuerza, siento cada grano como un cuchillo que se divierte mordiendo mi piel, me pongo de pie intento seguir. Camino a ciegas, a donde creo que me espera el oasis, tengo sed, una sed vieja, siento mis manos sangrar, ¿qué quedará después de esto?, ¿quién saldrá caminando de esta horrenda nube infernal?, ¿quedaré al menos?
Despierto, busco la ciudad, ni un rastro de ella, perdí el conocimiento, por lo menos la tormenta no me enterró. Alguien me mira, frente a mi una vieja tortuga con expresión aburrida me contempla, sin miedo. Por primera vez en mucho tiempo veo algo vivo.
Me golpea y me derriba con toda su fuerza, siento cada grano como un cuchillo que se divierte mordiendo mi piel, me pongo de pie intento seguir. Camino a ciegas, a donde creo que me espera el oasis, tengo sed, una sed vieja, siento mis manos sangrar, ¿qué quedará después de esto?, ¿quién saldrá caminando de esta horrenda nube infernal?, ¿quedaré al menos?
Despierto, busco la ciudad, ni un rastro de ella, perdí el conocimiento, por lo menos la tormenta no me enterró. Alguien me mira, frente a mi una vieja tortuga con expresión aburrida me contempla, sin miedo. Por primera vez en mucho tiempo veo algo vivo.
lunes, 30 de marzo de 2009
La ciudades y la memoria 1.
Partiendo de allá y andando tres jornadas hacia levante, el hombre se encuentra en Diomira, ciudad con sesenta cúpulas de plata, estatuas de bronce de todos los dioses, calles pavimentadas de estaño, un teatro de cristal, un gallo de oro que canta todas las mañanas en lo alto de una torre. Todas estas bellezas el viajero ya las conoce por haberlas visto también en otras ciudades. Pero es propio de ésta que quien llega una noche de septiembre, cuando los días se acortan y las lámparas multicolores se encienden todas a la vez sobre las puertas de las freidurías, y desde una terraza una voz de mujer grita: !uh¡, se pone a envidiar a los que ahora creen haber vivido ya una noche igual a ésta y haber sido aquella vez felices.
Italo Calvino.
Italo Calvino.
domingo, 29 de marzo de 2009
Crónica desde el desierto
Algo viene devorando los libros que cargo a mi espalda y no es mi lectura voraz. Un bestia viene creciendo en mi mochila,¿una rata? ¿Miedo? El desierto no me dice nada, sólo silencio, hay vida, lo sé pero está silenciosa, enterrada en las páginas que se convierten en arena. Oigo los chillidos de la bestia, es lo único, eso y la nada. Pero, ¿qué roe mis libros? ¿Dónde se metió este animal en mi mochila? ¿Desde cuándo? Miro el desierto o mejor dicho intento mirarlo y devorarlo, mi pecho se llena de arena, toso palabras sueltas, vomito palabras que son vidrios. Inútil esfuerzo no se puede tragar el desierto, él ya me está tragando.
sábado, 28 de marzo de 2009
Camino al desierto
De vuelta al desierto. Por el único camino que conozco en mi vida, la autodestrucción. Carretera viciada. A lo lejos veo la ciudad, creo que es Santa Teresa. Justo lo que necesito; un oasis.
sábado, 21 de marzo de 2009
Comics
De niño, antes de comenzar a leer libros, mi primer contacto con la literatura fue estar de pie ante un expositor de revistas en sanbors, leyendo comics. Bueno, leer es un decir, la mayoría estaba en inglés y por lo tanto más bien intuía los diálogos y la historia. Poco a poco aprendí, de forma miserable, lo suficiente para poder satisfacer mi curiosidad. Así pues, desde mi más tierna infancia, jeje, me vi envuelto en este mundo de héroes y villanos, colecciones, tarjetas y consumo. Aun conservo muchos de estas revistas, las cuales formaron gran parte de mi gusto estilístico.
Los favoritos: Batman, Spiderman, DC sobre marvel y sobre todo la línea de comics independientes, recuerdo el memorable combate entre Alien y Batman y la revista heavy metal, además de muchas otras. Pero por el momento eso no viene al caso. El héroe en ese entonces tenía una configuración muy diferente de lo que últimamente se viene leyendo, o tal vez sólo me estoy haciendo muy viejo, sí, justo como Logan. A partir de hoy comentaré de vez en cuando un par de cuestiones que me parecen importantes sobre este mundo de la historieta, un mundo donde la literatura encuentra otro espejo, otra mirada, donde se conectan redes de significado que a veces olvidamos, no queremos ver o simplemente despreciamos sin saber lo profundo que se insertan en nuestra vida.
Los favoritos: Batman, Spiderman, DC sobre marvel y sobre todo la línea de comics independientes, recuerdo el memorable combate entre Alien y Batman y la revista heavy metal, además de muchas otras. Pero por el momento eso no viene al caso. El héroe en ese entonces tenía una configuración muy diferente de lo que últimamente se viene leyendo, o tal vez sólo me estoy haciendo muy viejo, sí, justo como Logan. A partir de hoy comentaré de vez en cuando un par de cuestiones que me parecen importantes sobre este mundo de la historieta, un mundo donde la literatura encuentra otro espejo, otra mirada, donde se conectan redes de significado que a veces olvidamos, no queremos ver o simplemente despreciamos sin saber lo profundo que se insertan en nuestra vida.
lunes, 16 de marzo de 2009
Las dos primeras semanas de marzo
Es un día de descanso, por primera vez en un rato tengo un lunes para estar cómodamente en mi casa, lo cual es un decir, descansar en mi casa es un imposible. Por un momento recapitulo las semanas pasadas, me doy cuenta que mi último post como tal es de hace varios meses. Creo que empezaré por la sensación extraña que me ha dejado este marzo, en especial las últimas semanas.
Hace poco se aprobó en puebla (sí, lo pongo sin mayúscula, esa puebla no se merece la inicial) la ley de la familia, con lo cual se cierra la puerta a cuestiones tales como las sociedades de convivencia, el aborto y la eutanasia. La única forma de familia es (según los senadores) la constituida por mujer, hombre y niños, sólo les falto terminar el edicto con un amén.
Por otro lado me vi obligado, en mi carácter de docente, a asistir a un curso en la uap. Donde, entre otras bellezas se habló de cómo la escuela debe combatir el consumismo salvaje, enseñarles a los alumnos el valor del humanismo, sensibilizarlos a la vida artística (ptffffff). Todo muy bien hasta ahí, bonitas palabras por lo menos. Pero nunca se habló de que va a pasar si esos alumnos dejan de pagar su colegiatura, y de cómo ese simple hecho, pagar por la educación lo convierte en un bien y en un producto más de consumo. Pero bueno tenían una buena idea, pedir a ayuda a las grandes instituciones de la sociedad para corregir los males que aquejan a la juventud; el hedonismo y el nihilismo, (ahí sí me moleste) y quién mejor para tal propósito que… la iglesia, al igual que en el párrafo anterior sólo falto terminar con un amén.
Hace poco se aprobó en puebla (sí, lo pongo sin mayúscula, esa puebla no se merece la inicial) la ley de la familia, con lo cual se cierra la puerta a cuestiones tales como las sociedades de convivencia, el aborto y la eutanasia. La única forma de familia es (según los senadores) la constituida por mujer, hombre y niños, sólo les falto terminar el edicto con un amén.
Por otro lado me vi obligado, en mi carácter de docente, a asistir a un curso en la uap. Donde, entre otras bellezas se habló de cómo la escuela debe combatir el consumismo salvaje, enseñarles a los alumnos el valor del humanismo, sensibilizarlos a la vida artística (ptffffff). Todo muy bien hasta ahí, bonitas palabras por lo menos. Pero nunca se habló de que va a pasar si esos alumnos dejan de pagar su colegiatura, y de cómo ese simple hecho, pagar por la educación lo convierte en un bien y en un producto más de consumo. Pero bueno tenían una buena idea, pedir a ayuda a las grandes instituciones de la sociedad para corregir los males que aquejan a la juventud; el hedonismo y el nihilismo, (ahí sí me moleste) y quién mejor para tal propósito que… la iglesia, al igual que en el párrafo anterior sólo falto terminar con un amén.
martes, 24 de febrero de 2009
Proximos cambios
Aunque he dejado esto muy abandonado últimamente, prometo pronta y más extensa actualización, con cambio de imagen incluida, por lo mientras dejo unos videos de Los Bunkers, buen grupo chileno, que aunque parezcan emos no lo son. Con una muy clara influencia de los tres y de los Beatles (según ellos mismos) creo que logran aportar algo fresco al cada vez más abandonado (por lo menos en México)género del rock.
martes, 13 de enero de 2009
lunes, 15 de diciembre de 2008
Fin de los tiempos
Depués de algunos años, de muchos sueños (la mayoría en clase de Alma Corona), hace unos días fuí por mi cardex a la DAE y de pronto, apareció el 100%, evento anunciado en las escrituras como una señal del fin de los tiempos (tened miedo simples mortales), al fin se cumplio, mi ingreso al ejercito de reserva de Marx, al fin dejé de ser estudiante, terminé la escuela, ¿Ahora qué viene? no lo sé, ¿cómo me siento? ni puta idea, pero al menos termine.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Cosas Rotas
Batman está muerto y parece que bien muerto, Armando Palomas ya no puede chupar ni drogarse, el autorespeto perdido en una canción de María Daniela, yo estoy en el desierto pensando en ti.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Box
El lugar esta lleno. Un muchacho reclama a su abuelo el número de seguro social, el hombre señala con el índice su oído y después lo mueve diciendo que no, es obvio que no escucha nada, parece ser que su nieto no entiende ningún otro lenguaje que las palabras, el joven se desespera me mira y me sonríe buscando mi aprobación. No respondo, ni con una sonrisa, ni un leve movimiento de mi cabeza, parece que tampoco entiende mi desdén. Al fin el hombre viejo saca una credencial, el nieto la toma y desaparece por los pasillos que llevan al sótano del hospital.
De un consultorio sale una joven doctora, bajo la bata trae una blusa roja de seda, y una falda negra, es guapa, me mira un segundo y desaparece en otro consultorio, ¿me sonrió? ¿De verdad me miró? ¿Qué hago aquí? Debería estar entrenando, la pelea es en una semana, perdí las dos anteriores. La primera con ese pendejo de Julián Ordoñez, tenía unas ganas enormes de partirle la madre, en el gimnasio siempre se está burlando. No se merece ni las cicatrices que tiene, que realmente son pocas. Por ahí dicen que es la vieja de uno de los directivos, tiene varo pero nadie sabe de donde lo saca. No es hijo del barrio, como nosotros.
La segunda la perdí contra el Gallito, igual por culpa de otro pendejo, yo. Viene el representante y me dice que todo está arreglado para que yo gane, que me lo tome con calma. Ha sido de las peores madrizas que me han dado, yo esperando que él se caiga, y él sabiendo muy bien que no había entrenado nada. La pelea estaba arreglada pero no a mi favor, mi entrenador sabía pero no me dijo nada, es normal en el box, es lo que yo llamo lo cotidiano, es lo que nos desgasta, nos vuelve locos poco a poco, como a Chávez que hasta a martillazos agarró su casa porqué creía que le estaban haciendo brujería.
Pero lo peor, es que ese, es el mejor de los casos, a veces lo cotidiano nos pega un buen zurdazo en la quijada con toda su fuerza, con el peso de muchos años, de muchos como yo, de tardes de entrenamiento inútil, de trampas, de mentiras, de esconder secretos. Caemos a la lona y ya no nos levantamos, ni después de diez, ni de quince, ni aunque que el referí cuente hasta diez millones, nunca, ya no nos volvemos a levantar y ahora sí, como dicen, colgamos los guantes. Entonces nos encontramos con lo cotidiano en su forma más terrible.
La sala de espera está cada vez más llena, el lugar se va convirtiendo en un caos, la gente sentada parece estar dispuesta a esperar por siempre, los que están de pie tocan a los consultorios y alguien les abre y desaparece sin dicerles nada. De vez en cuando una puerta se abre una voz llama a alguien, esa persona desaparece en el consultorio, no he visto a nadie regrese. Parece ser que a nadie le importa, o le extraña, bueno la burocracia es así.
También alcanzo a ver a una enfermera que atiende desde un escritorio, pero por más que me esfuerzo no puedo ver sus piernas, ¿qué hago aquí? Hoy vi al viejo, “que tengas suerte” me dijo, qué paso hoy, estoy seguro que salí a entrenar, justo antes de salir a correr le pedí al viejo que me contara una de sus historias de boxeadores, “ya no existen las historias de boxeadores, todas ya se han contado” eso me dejo confuso, él siempre esta contando sus cuentos, se dedica a barrer el gimnasio, aunque siempre está asqueroso, ha visto a cada campeón de esta ciudad, a todos los que han podido serlo y por algo no pudieron, desde drogas, hasta que simplemente les dio hueva seguir entrenando o se murieron de hambre en el camino, siempre hablando de boxeadores muertos.
Alguien platica sobre la pelea anterior en la que me madrearon, dicen que todo estuvo arreglado que yo me caí, eso no es verdad, me engañaron, uno se ríe la risa es igual a la de mi hermano, “lo acribillaron” escucho a mi padre, me pongo de pie, camino “tenía corazón, quería ganar, por eso aguantó, por eso lo mataron” que coño pasa, no entiendo nada, estoy asustado, quién está hablando, “la federación va a pagar el funeral, si firmamos un papel que dice que fue al doctor un día antes y que todo estaba bien y pues la verdad necesitamos el dinero, y pues …” Un consultorio se abre y gritan mi nombre, me levanto, las piernas me pesan como si hubiera corrido durante muchas horas y después me subiera al ring, cuando llego al consultorio, ya entendí desde hace mucho que esta pasando.
De un consultorio sale una joven doctora, bajo la bata trae una blusa roja de seda, y una falda negra, es guapa, me mira un segundo y desaparece en otro consultorio, ¿me sonrió? ¿De verdad me miró? ¿Qué hago aquí? Debería estar entrenando, la pelea es en una semana, perdí las dos anteriores. La primera con ese pendejo de Julián Ordoñez, tenía unas ganas enormes de partirle la madre, en el gimnasio siempre se está burlando. No se merece ni las cicatrices que tiene, que realmente son pocas. Por ahí dicen que es la vieja de uno de los directivos, tiene varo pero nadie sabe de donde lo saca. No es hijo del barrio, como nosotros.
La segunda la perdí contra el Gallito, igual por culpa de otro pendejo, yo. Viene el representante y me dice que todo está arreglado para que yo gane, que me lo tome con calma. Ha sido de las peores madrizas que me han dado, yo esperando que él se caiga, y él sabiendo muy bien que no había entrenado nada. La pelea estaba arreglada pero no a mi favor, mi entrenador sabía pero no me dijo nada, es normal en el box, es lo que yo llamo lo cotidiano, es lo que nos desgasta, nos vuelve locos poco a poco, como a Chávez que hasta a martillazos agarró su casa porqué creía que le estaban haciendo brujería.
Pero lo peor, es que ese, es el mejor de los casos, a veces lo cotidiano nos pega un buen zurdazo en la quijada con toda su fuerza, con el peso de muchos años, de muchos como yo, de tardes de entrenamiento inútil, de trampas, de mentiras, de esconder secretos. Caemos a la lona y ya no nos levantamos, ni después de diez, ni de quince, ni aunque que el referí cuente hasta diez millones, nunca, ya no nos volvemos a levantar y ahora sí, como dicen, colgamos los guantes. Entonces nos encontramos con lo cotidiano en su forma más terrible.
La sala de espera está cada vez más llena, el lugar se va convirtiendo en un caos, la gente sentada parece estar dispuesta a esperar por siempre, los que están de pie tocan a los consultorios y alguien les abre y desaparece sin dicerles nada. De vez en cuando una puerta se abre una voz llama a alguien, esa persona desaparece en el consultorio, no he visto a nadie regrese. Parece ser que a nadie le importa, o le extraña, bueno la burocracia es así.
También alcanzo a ver a una enfermera que atiende desde un escritorio, pero por más que me esfuerzo no puedo ver sus piernas, ¿qué hago aquí? Hoy vi al viejo, “que tengas suerte” me dijo, qué paso hoy, estoy seguro que salí a entrenar, justo antes de salir a correr le pedí al viejo que me contara una de sus historias de boxeadores, “ya no existen las historias de boxeadores, todas ya se han contado” eso me dejo confuso, él siempre esta contando sus cuentos, se dedica a barrer el gimnasio, aunque siempre está asqueroso, ha visto a cada campeón de esta ciudad, a todos los que han podido serlo y por algo no pudieron, desde drogas, hasta que simplemente les dio hueva seguir entrenando o se murieron de hambre en el camino, siempre hablando de boxeadores muertos.
Alguien platica sobre la pelea anterior en la que me madrearon, dicen que todo estuvo arreglado que yo me caí, eso no es verdad, me engañaron, uno se ríe la risa es igual a la de mi hermano, “lo acribillaron” escucho a mi padre, me pongo de pie, camino “tenía corazón, quería ganar, por eso aguantó, por eso lo mataron” que coño pasa, no entiendo nada, estoy asustado, quién está hablando, “la federación va a pagar el funeral, si firmamos un papel que dice que fue al doctor un día antes y que todo estaba bien y pues la verdad necesitamos el dinero, y pues …” Un consultorio se abre y gritan mi nombre, me levanto, las piernas me pesan como si hubiera corrido durante muchas horas y después me subiera al ring, cuando llego al consultorio, ya entendí desde hace mucho que esta pasando.
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